

Jungla de Cemento - Cuidado con el coco... - 16/07/2005 |
| Las junglas suelen ser lugares muy peligrosos para transitar si uno no conoce bien el terreno sobre el que camina, y la jungla de cemento no es la excepción. Muchas especies exóticas y amenazantes habitan en ella, tanto de la flora como de la fauna del lugar. Pero cuando uno piensa en un lugar así su primera preocupación son los animales feroces que pueden atacar a un distraído visitante. Sin embargo, no hay que subestimar a los ejemplares del mundo vegetal, que pueden llegar a ser tan o más peligrosos, si uno no los conoce bien. Aquí me arriesgo a confeccionar un breve y básica guía práctica para cualquier turista o porteño distraído que decida andar por estos rumbos. En primer lugar, voy a hablar de las enredaderas. Inofensivas en primera instancia, sin embargo son muy hábiles para ocultar que son una verdadera amenaza. Generalmente se las puede individualizar en los ámbitos laborales, preferentemente oficinas. Se las distingue porque empiezan desde abajo pero trepan hasta los lugares más altos sofocando al que utilizaron de bastón para llegar a esas alturas. Son lindas a la vista y tiene uñas largas para poder trepar. Luego, están las palmeras. Esta especie exótica que habita generalmente la zona de Palermo. Son de gran estatura y su sombra es atractiva para los visitantes que merodean. Sin embargo, bajo sus hojas largas ocultan los engañosos cocos –frutos duros y peludos con forma de pelota-. Los visitantes del sexo masculino muchas veces son atrapados por esta especie, que logra confundirlos y acogerlos bajo su copa!!! En su exploración aventurera el visitante puede encontrarse con las arenas movedizas. En principio parecen un buen lugar para caminar, sin embargo no lo son. En cuanto el visitante pone un pie sobre ellas es succionado como por una aspiradora. Esta especie se traga a su presa hasta asfixiarla y abarcarla por completo. Generalmente las últimas palabras de la víctima son “Necesito un tiempo” (Nota: pude presentarse en forma de amigo/a, novio/a, etc. Hay que estar muy atento, sus intenciones se evidencian al tercer mes). Por último se encuentra el hongo silvestre. Pasa inadvertido, es pequeño, oscuro, crece al ras del suelo, y algunos visitantes lo aplastan al caminar. Es una especie pasiva, nunca reacciona ante las amenazas. Pero quien se atreve a tocarlo, se envenena al simple contacto. Habita en todos lados, pero siempre pasa inadvertido. En la jungla la flora es muy engañosa para el extraño visitante, que si no presta atención puede terminar comiendo cocos de la palmera.
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